Cambio de rumbo, posiciones alteradas

La última jornada antes de los cuartos de final suponía la última oportunidad para uno de los anfitriones. Los ucranianos ganaron en su estreno y perdieron en el segundo partido, lo que convertía en una auténtica final el choque ante los ingleses. En el otro lado, la elogiada Francia necesitaba sellar aún su primer puesto ante una ya eliminada Suecia. Las cosas se dieron como se dieron y sin jugarse nada, los suecos al fin sonrieron mientras todo un país se despide de su propia Eurocopa.

Suecia 2-0 Francia (Ibrahimovic 54′, Larsson 90+1′)

Suecia: Isaksson; Granqvist, Mellberg, Jonas Olsson, Martin Olsson; Svensson (Holmén, min.79), Kallstrom; Larsson, Ibrahimovic, Bajrami (Wilhemsson, min.46); Toivonen (Wernbloom, min.78).

Francia: Lloris; Debuchy, Mexes, Rami, Clichy; Ben Arfa (Malouda, min.59), Nasri (Ménez, min.78), Alou Diarra, M’vila (Giroud, min.83), Ribery; Benzema.

Francia encaraba la Eurocopa con el cartel de selección renovada, con buen gusto por el balón y como una de las favoritas por el fútbol desplegado. En sus dos anteriores partidos demostraron que no son los de 2008, tampoco los del bochorno de 2010. Sin embargo, y pese a sumar cuatro puntos sobre seis, en ningún momento lograron agradar al público en su totalidad. Se mostraban superiores, pero eran incapaces de convertirlo en ocasiones y más importante, en goles. El partido ante Suecia no fue diferente, pese a que esta vez el rival no se jugaba más que su propio orgullo. El juego francés ha pecado en esta primera fase de falta de profundidad por las características propias de su delantero, con tendencia a abandonar el área para jugar el balón. Y hasta ahora tampoco habían sufrido en defensa.

El saberse clasificados pudo jugar en contra de los franceses, que recibieron en la segunda mitad uno de los goles del campeonato por obra y gracia de Zlatan Ibrahimovic. El gigantón sueco enganchó una volea espectacular a la que nada pudo hacer Lloris. Una contra rápida y la defensa francesa sufre. Los cambios de Blanc tampoco arreglaron nada, y la tardía intención de cambiar algo con la entrada de Giroud fue eso, tardía. Suecia certificaría su final con el gol de Larsson en el descuento, tras aprovechar un balón que repelió el larguero francés. Digna manera de decir adiós, aunque no sepa de mucho. Francia termina en segundo lugar, y esperan unos durísimos cuartos de final ante España. El espectáculo está asegurado por ambos bandos.

Inglaterra 1-0 Ucrania (Rooney 48′)

Inglaterra: Hart; Johnson, Terry, Lescott, Ashley Cole; Milner (Walcott, m. 70), Gerrard, Parker, Young; Welbeck (Carroll, m. 82) y Rooney (Oxlade-Chamberlain, m. 87).

Ucrania: Pyatov; Gusev, Rakitskiy, Khacheridi, Selin; Yarmolenko, Tymoshchuk, Konoplyanka; Milevskiy (Butko, m. 76), Garmash (Nazarenko, m. 77), y Devic (Shevchenko, m. 69).

Como una de las selecciones anfitrionas del torneo, Ucrania llegaba a la fecha decisiva necesitando la victoria para disputar los cuartos de final. Cualquier otro resultado les eliminaría en primera fase.  Desde el comienzo del partido demostró esa necesidad y arrancó con decisión y superioridad. El control era ucraniano y los ingleses dominaron poco el balón, aunque las ocasiones no fueron igual de claras, ya que los ataques ‘locales‘ difícilmente conseguían encontrar la portería de Hart. La acción de gol más clara en los primeros 45 minutos llegó por parte de los pross, en un cabezazo que Rooney no logró conectar con precisión. El empate al descanso no era mal resultado sabiendo que únicamente un gol metía a Ucrania en la siguiente ronda.

Pero los primeros minutos de la segunda parte marcaron el escenario. A los tres minutos, una gran jugada de Gerrard, jugador clave para Inglaterra en la fase de grupos, acabó con un centro al área que inexplicablemente Pyatov no logró atajar y dejó a Rooney a escasos centímetros de línea de gol para cabecear y marcar. La estrella inglesa, que no pudo jugar los dos primeros partidos por sanción, goleaba y ponía a su selección líder de grupo. Los minutos hasta el final del partido fueron un intento estéril. Los ucranianos ya no las tenían todas consigo y llegaban más por impulsos que por convicción. Acercamientos, córners, faltas pero sin premio. Solo una jugada polémica en un balón que entró pero el árbitro no concedió. Sin embargo, el fuera de juego, tampoco señalado, con el que comienza la jugada evitó mayores debates. Inglaterra todavía tuvo sus opciones para ampliar resultado, pero quedó resuelto con el 1-0. Liderato y a esperar el partido frente a Italia en los cuartos de final. Después de tantos problemas, Hodgson cumplía con sus objetivos.

 

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