Conformarse o creer, esa es la cuestión

El último grupo en entrar en juego en esta Eurocopa 2012 deparaba un enfretamiento entre dos potencias como Francia e Inglaterra. La primera, decidida a olvidar las últimas decepcionar y agarrase al fútbol para volver a reinar. La segunda, llena de dudas, lesiones y con un técnico inesperado. La igualdad reinante en la competición acompañó los choques del grupo D hasta que apareció Shevchenko e iluminó a todo un país.

Francia 1-1 Inglaterra (Nasri 39′ – Lescott 30′)

Francia: Lloris; Debuchy, Rami, Mexès, Evra; Cabaye (Ben Arfa, m.84), Diarra, Malouda (Martin, m.85); Nasri, Benzema y Ribéry.

Inglaterra: Hart; Johnson, Terry, Lescott, Cole; Milner, Gerrard, Parker (Henderson, m.78), Oxlade-Chamberlain (Defoe, m.77); Young y Welbeck (Walcott, m.91).

El choque de estilos entre la Francia de Laurent Blanc y la Inglaterra de Roy Hodgson no tuvo vencedor. Pareció que ambos daban por bueno un punto para comenzar la competición y ninguno arriesgó, los ingleses menos aún. Ilusionaba la puesta en marcha de la nueva selección francesa, pero su juego tampoco fue el esperado. Si es cierto que la superioridad era notoria frente a su rival, en ningún momento se transformó en ocasiones manifiestas. El gol de Lescott al rematar una falta botada por Gerrard trastocó a los franceses, que despertaron con el poco tardío disparo de Nasri desde la frontal. Y a partir de ahí, más dominio estéril de les bleus.

Inglaterra aceptaba su inferioridad y defendía con casi todo en los alrededores de su área, incluso con gran cantidad de jugador dentro de sus dependencias. Francia tocaba sabiéndose capaz, pero sin referencia ofensiva que concentrase el peligro. El juego de Benzema, siempre dispuesto a ayudar al equipo en la elaboración, impedía la presencia de rematadores en área inglesa. Los tardíos cambios de Blanc no alteraron el guión en los últimos minutos, donde ambas selecciones respetaron el empate y no arriesgaron por lo que pudiera pasar. Ambas se obligan a dar lo mejor de sí antes dos rivales para nada asequibles, en un grupo con menos glamour que el forman Alemania, Portugal, Holanda y Dinamarca, pero en el que las diferencias serán mínimas.

 

Ucrania 2-1 Suecia (Shevchenko 55′, 62′ – Ibrahimovic 52′ )

Ucrania: Pyatov; Selin, Jacheridi, Mihalik, Gusev; Konoplianka (Devich, m. 90), Tymoschuk, Yarmolenko; Nazarenko; Shevchenko (Milevsky, m. 81) y Voronin (Rotan, m. 84).

Suecia: Isaksson; Martin Olsson, Mellberg, Granqvist, Lustig; Elm, Kallstrom; Larsson (Wilhelmsson, m. 68), Ibrahimovic, Toivonen (Svensson, m. 64); Rosenberg (Elmander, m. 71).

Si abría la Eurocopa la local Polonia, la co-anfitriona Ucrania cerraría la primera jornada en Kiev. Lo bueno se hace esperar y este último partido tuvo mucho de simbolismo y heroico. En un encuentro intenso, con fútbol y opciones por parte de ambas selecciones, la magia se disparó en la segunda parte y en apenas 10 minutos de luz. Cualquiera pudo adelantarse en la primera parte, pero fue Ibrahimovic el que abrió la lata en la segunda. En una jugada en la que un rival yacía sobre el césped, los suecos decidieron mover la pelota y tras un par de centros al área, Zlatan dejaba su sello.

La depresión local no duró mucho, los tres minutos que necesitó un ídolo como Andriy Shevchenko para cabecear a gol y despertar a todo un país que se temía lo peor. Si ya avisamos que los viejos rockeros nunca mueren, esta vez además tocaron dos partida doble. En pleno fervor ucraniano, un córner al primer plano fue prolongado por Sheva a la red. La maniobra del delantero para anticiparse a la maca de un gigante como Ibrahimovic es el reflejo de alguien que vivió en el área durante muchos años y que lo conoce como pocos, y además en su propia casa. Un ídolo de 35 años devolvió la ilusión al pueblo, volteó un partido complicado y marcó el camino para soñar todos juntos. Shevchenko se quiere despedir de Europa con un último servicio al fútbol.

 

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