El campeón vuelve a jugar

La selección afrontaba la segunda jornada del grupo entre debates externos sobre la figura del delantero. La escasa profundidad mostrada con el denominado ‘falso 9’ y las ocasiones falladas por Torres en los minutos que dispuso en el primer partido, dieron para mucho en las prensa hasta que llegó Irlanda. Del Bosque situó a Fernando Torres en punta y la goleada a la primera selección eliminada de la Eurocopa acabó con las dudas. Italia confirmó ante Croacia su nuevo rumbo futbolístico, aunque no fue suficiente.

Italia 1-1 Croacia (Pirlo 39′ – Mandzukic 72′)

Italia: Buffon; Chiellini, De Rossi, Bonucci; Motta (Montolivo, m. 63), Marchisio, Maggio, Giaccherini, Pirlo; Cassano (Giovinco, m. 84) y Balotelli (Di Natale, m. 70)

Croacia: Pletikosa; Srna, Corluka, Schildenfeld, Strinic; Rakitic, Vukojevic, Perisic (Pranjic, m. 68), Modric; Jelavic (Da Silva, m. 84) y Mandzukic (Kranjcar, m. 94)

Cesare Prandelli repitió ante Croacia la alineación que logró empatar ante España. No solo los nombres coincidían, los italianos mostraron los mismos patrones de juego, adelantando líneas y queriendo ser protagonista. Balotelli creció respecto al primer partido y los croatas aguantaron lo que pudieron. Hasta que llegó Pirlo. La brújula transalpina aprovechó un lanzamiento de falta para demostrar, una vez más, la clase que atesora en sus botas a pesar del paso de los años. Golazo, Italia por delante y al descanso haciendo los deberes.

La segunda parte mezcló reacción croata y retroceso italiano. Croacia dio un paso adelante en los segundos 45 minutos para no irse de vacío. La defensa italiana repelía los intentos rivales con seguridad hasta que un balón al que no alcanzó Chiellini cayó en las botas de Mandzukic. El atacante croata, que ya marcó dos goles en el estreno, superó a Buffon con un disparo ajustado al palo. Nuevo escenario de partido, donde los croatas veían bueno el empate e Italia quería más. Los intentos fueron inútiles, finalizando el encuentro con el empate a uno. Croacia cumplía pronósticos personales, mientras Italia dependería de ganar a Irlanda en la última jornada.

 

España 4-0 Irlanda (Torres 4′, 69′; Silva 48′; Cesc 82′)

España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 65), Busquets; Silva, Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 80); y Torres (Cesc, m. 74).

Irlanda: Given; O’Shea, St Ledger, Dunne, Ward; Duff (McClean, m. 76), Andrews, Whelan (Green, m. 80), McGeady; Cox (Walters, m. 46) y Keane.

España jugaría con 9. Fue la noticia en la previa del partido, dentro del debate establecido entre el sistema a utilizar por el seleccionador. La entrada de un delantero de profesión dotó a la selección española de su mejor juego. Con una referencia por delante, el juego desplegado por los habilidosos Iniesta y Silva tuvo su mejor versión. El gol a los cuatro minutos de juego ayudó a llevar positivamente el plan. España llegó más, también el rival era otro, y dispuso de ocasiones para lograr la goleada que finalmente se produjo. La aportación de los laterales también cambió, con mayor posicionamiento ofensivo por ambos costados.

El gol de David Silva pocos minutos después del descanso aseguró una victoria que nunca corrió peligro. Tranquilidad, sangre fría y delicadeza en el toque del canario para el 2-0. A partir de ese momento, España siguió su camino. Toque y toque hasta llegar al área rival, donde quizá el exceso de lucimiento impidió rematar jugadas claras. Torres marcó su segundo gol tras recuperación y salida rápida. El debate se silenció. Torres estaba dispuesto a guiar a la selección. Apareció Cesc, el desplazado en este sistema para rematar el partido y celebrarlo con rabia. Las críticas no iban dirigidas a él, pero lo tomó como algo personal. El campeón del mundo vuelve a carburar y mostrar sus credenciales como candidata a reeditar el título europeo.

 

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