Pronósticos rotos

Los cuatro equipos del grupo A sabían antes de su último partido que una victoria les colocaba en cuartos de final. Incluso Rusia se vería satisfecho con un empate, algo que también podía valer a la República Checa dependiendo del otro resultado. Grecia solo aspiraba al milagro de vencer al favorito y colarse donde nadie la esperaba, una siguiente ronda a la que Polonia estaba obligada ante toda su hinchada. Nadie creería hace 10 días lo que terminó pasando.

Grecia 1-0 Rusia (Karagounis 45+2′)

Grecia: Sifakis; Torisidis, Papadopoulos, Papasthatopoulos, Tzavelas; Katsouranis, Maniatis; Salpingidis (Ninis, m. 83) Karagounis (Makos, m. 67), Samaras; y Gekas (Holebas, m. 64).

Rusia: Malafeev; Anyukov (Izmailov, m. 81), Beretzuski, Ignashevich, Zhirkov; Shirokov, Denisov, Glushakov (Pogrebnyak, m. 72); Dzagoev, Kerzhakov (Pavlyuchenko, m. 46) y Arshavin.

Y pasó que Grecia y Rusia dejaron un partido propio de ambos equipos pero que sorprendió con su resultado final. Los rusos iniciaron el partido con múltiples llegadas y ocasiones ante la portería defendida por Sifakis. Mala suerte, poco acierto o intervenciones rivales evitaron el gol de los chicos de Advocaat. A los griegos, cualquier resultado que no fuera una victoria les dejaba fuera de la Eurocopa, pero, lejos de atacar, intentaron sobrevivir al asedio de Rusia. Y así fue hasta que llegó un momento mágico, por inesperado y celebrado. La primera parte se alargaría dos minutos más de los 45 marcados. Y en el último, cerca del descanso, un saque de banda griego se convirtió en la mejor ocasión. Lanzamiento largo que Zhirkov no mide bien y deja el balón para el control de Karagounis, que enfila portería y una vez dentro del área cruza ante Malafeev. Incredulidad y éxtasis en las gradas. Las ocasiones fueron rusas pero, de momento, los griegos estaban en cuartos.

Si en la primera parte el juego respondió a lo esperado, la segunda no lo fue tanto. Grecia había cumplido, y le tocaba defender su premio, pero los rusos no respondieron adecuadamente. Con la defensa rival poblada, los jugadores de Rusia fueron incapaces de elaborar jugadas y penetrar en área rival. El fuerte de los rusos siempre fueron los espacios, y ante una zaga replegada, no encontraron soluciones a una posesión de balón estéril. Incluso cedieron, en alguna contra, opciones a los griegos para aumentar el marcador. La noticia del gol checo en el otro partido del grupo hundió por completo a los rusos, que estaban fuera de los cuartos de final. Dick Advocaat dirigirá la próxima temporada al PSV, lo que le ha valido más de una crítica tras la eliminación europea. La favorita del grupo, eliminada en la primera fase.

República Checa 1-0 Polonia (Jiracek 72′)

República Checa: Cech; Gebre Selassie, Sivok, Kadlec, Limbersky; Hübschmann, Plasil; Jiracek (Rajtoral, m. 83), Kolar, Pilar (Rezek, m. 88); y Baros (Pekhart, m. 20).

Polonia: Tyton; Piszczek, Wasilewski, Perquis, Boenisch, Polanski (Grosicki, m. 55); Murawski (Mierzejewski, m. 73), Dudka, Blaszczykowski, Obraniak (Brozek, m. 73); y Lewandowski.

Aquí la favorita era Polonia, por eso de jugar en casa y juntar un grupo de jugadores apañado. Pero no le llegó, porque como en el resto de partidos, su gasolina se evapora a la media hora. Durante los primeros treinta minutos los polacos dominaron, llegaron, perdonaron y luego bajaron la marcha. Ni siquiera los chicos del Dortmund parecían ellos mismos. Piszczek no llegaba tanto y tan bien, Lewandowski luchaba en solitario y fallaba las más claras. Blaszczykowski no tuvo el partido esperado. Tras ese dominio ‘local’ el juego se igualó y fue por momentos aletargado.

72 minutos de partido pasaron hasta que Polonia se lanzó al ataque y en esas perdió su oportunidad. Robo de balón checo y contra rápida que finalizaría Jiracek tras recortar a Wasilewski. Sorpresa y decepción. La República Checa, que no podía contar con su estrella Rosicky, vencía con gol de Jiracek, que suma dos dianas, como su compañero Pilar. A raíz del gol, ya pocos creían en Polonia. El objetivo marcado estaba ya a dos goles, con veinte minutos por delante. Incapaces. Algunas ofensivas finales pudieron suponer el empate polaco, pero de nada abría servido. Polonia inauguró la Eurocopa en su propia casa y la abandona sin ganar ningún partido. Ahora toca ver como otras aficiones celebran por sus calles los éxitos que a ellos se le negaron.

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