Una jornada de locura

La segunda jornada del grupo D no pudo empezar peor para los intereses futbolísticos. La tormenta que pasó por Donetsk al comienzo del partido entre Ucrania y Francia obligó a retrasar durante una hora su disputa. El Donbass Arena dejó imágenes increíbles entre litros de agua y rayos asomando por su apertura superior. Cuando llegó el fútbol, apareció Francia, y más tarde Inglaterra, que sufrió de lo lindo para doblegar a una Suecia batalladora.

Ucrania 0-2 Francia (Ménez 53′; Cabaye 55′)

Ucrania: Pyatov, Husyev, Khacheridi, Mykhalyk, Selin, Yarmolenko (Aliyev, min 68), Konoplyanka, Tymoshchuk, Nazarenko (Milevskiy, min. 59), Voronin (Devic, min. 45) y Shevchenko.

Francia: Lloris, Debuchy, Rami, Mexes, Clichy, Cabaye (M’Vila, min. 67), Diarra, Ribery, Nasri, Menez (Martin, min. 72) y Benzema (Giroud, min. 76).

Las dudas de Francia y la persistencia ucraniana se citaban en Donetsk para disputar su segundo partido en esta Eurocopa. El empate ante Inglaterra mostró una Francia técnicamente capaz, pero con deficiencias en la ocupación del área rival. Laurent Blanc quiso introducir más ataque con la entrada de Ménez en el lugar de Malouda. En defensa también cambio a Evra, que perdió su sitio en favor de Clichy. El partido fue una suma de lo vivido en el primer encuentro de ambas selecciones. Francia tenía la calidad suficiente para mandar, pero la claridad del combinado bleu no se imponía. Ucrania, jugando en casa, se sabía inferior y trató de llevar el partido a la calma, sin dar opción al despiste. De no ser por los minutos mágicos del segundo tiempo, el resultado no hubiese sido tan claro.

Y es que Francia, en la segunda parte, decidió subir de marcha de la mano de Benzema. El delantero madridista, siempre tan productivo y a la vez lejos del área de influencia del delantero, fue el pasador en los dos tantos que llegaron en apenas dos minutos. El primero de Ménez, respondiendo a la confianza de Blanc. El segundo lo empujó Cabaye llegando desde atrás, algo a lo que ya nos ha acostumbrado el jugador del Newcastle. Con dos goles de diferencia, Ucrania era incapaz de levantar el vuelo. Si a Francia le falta algo en los últimos metros, le sobra confianza en defensa, donde en los dos partidos disputados apenas a concedido ocasiones al rival. Cabaye volvió a sumarse al ataque para rematar al palo. Por fin vimos a M’Vila en la Eurocopa y Giroud tuvo unos minutos. Francia se jugará ante una Suecia eliminada el pase a cuartos, y como líder de grupo.

Suecia 2-3 Inglaterra (Mellberg 49′, 59′ – Carroll 23′; Walcott 63′; Welbeck 77′)

Suecia: Isaksson; Granqvist (Lustig, m. 65), Mellberg, J. Olsson, Olsson; S. Larsson, Svensson, Kallström, Elm (Wilhelmsson, m. 80); Ibrahimovic y Elmander (Rosenberg, m. 78).

Inglaterra: Hart; Johnson, Terry, Lescott, A. Cole; Milner (Walcott, m. 61) Gerrard, Parker, A. Young; Welbeck (O-Chamberlain, m. 89) y Carroll.

Y Suecia está eliminada, sí. Porque la locura que fue el partido ante los ingleses acabó con la victoria de los pross. Inglaterra avanza a trompicones. Con un estilo clásico, aprovechándose de las oportunidades que ofrece Carroll y sin asustar, pero se llevó los tres puntos. Precisamente el delantero del Liverpool fue el que abrió la lata ante los suecos, con un perfecto cabezazo a centro de Gerrard, siempre él. La calma del 0-1 en la primera parte contribuyó al plan inglés, que no arriesgó nunca su ventaja. Suecia, que ya se vio remontada ante Ucrania, debía armarse para no decir adiós al torneo. Y el descanso le vino bien para despertar.

El primer cuarto de hora del segundo tiempo fue el momento nórdico. Sin grandes argumentos futbolísticos, las jugadas a balón parado fueron la pesadilla inglesa. Mellberg, ese central que pasó por el Racing de Santander y está cuajando una gran Eurocopa fue el héroe momentáneo. Lanzamiento de falta, balón al central y disparo que termina en gol tras pegar en Johnson. Alegría en la afición sueca que se multiplicó diez minutos más tarde al rematar poderosamente de cabeza otro balón colgado al área. Suecia había levantado el partido con media hora por delante. Justo entró Walcott al campo y cambió el cuento. Primero recogió un rechace al borde del área y volvió a empatar el partido pocos minutos después de ingresar. El veloz extremo gunner fue clave gracias precisamente a su velocidad. El tercer gol inglés nace de una penetración entre la defensa sueca y un centro que encontró en Welbeck el mejor remate posible. Intencionado o no, el gol de espuela del atacante inglés quedará entre los mejores goles del torneo. Bonito, efectivo, y que vale tres puntos. Hodgson celebró la victoria, cuando ya esperaba las críticas que le acompañan desde que asumió como seleccionador. Inglaterra tiene en su mano acceder a cuartos de final. Un empate ante la anfitriona Ucrania se lo asegura. Su juego, lejos de confirmarle superior, abre puertas a la sorpresa.

 

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